El domingo del super bowl IX todos fuimos testigos de un hito en la historia del entretenimiento, la participación de Bad Bunny como el artista principal del medio tiempo, pero, ¿porque esto es algo histórico?; en una época como la que vivimos actualmente donde miles de personas están siendo perseguidas por el simple hecho de pertenecer a una nación o cultura y sobre todo en un país como Estados Unidos parece muy irónico que el artista del evento más gringo del año sea un latino, y, ¿cómo respondió ante esto Bad Bunny? con un show enteramente en español, si esto no es revolucionario que alguien venga y me diga que es.
Durante esta presentación hubo un momento que conmovió a millones de personas alrededor del globo (yo incluido); habló de la interpretación de ricky martin de algunos versos de la canción ¨Lo que le pasó a Hawai´ del último álbum de bad bunny titulado Debí tirar más fotos (DTMF), en estos versos podemos escuchar lo siguiente:
“Quieren quitarme el río y también la playa, quieren el barrio mio y que abuelita se vaya.
No, no suelten la bandera ni olviden el lelo lai
Que no quiero que hagan contigo lo que le pasó a Hawái”
Pero, ¿Qué es realmente lo que le pasó a Hawái?.
Un poco de historia:
La historia de la transformación de Hawái, desde un reino soberano hasta su situación actual, es un proceso marcado por decisiones económicas y legales que alteraron profundamente la estructura de las islas. Aquí te detallo cómo sucedió todo desde sus inicios:
1.El Gran Māhele de 1848: El fin del sistema comunal
Originalmente, Hawái operaba bajo el principio del lokahi (reciprocidad entre el hombre y la tierra) y una economía de subsistencia comunal. Sin embargo, en 1848 se implementó el Gran Māhele, una reforma que introdujo el concepto de propiedad privada.
Lo que parecía una modernización jurídica fue en realidad un “Caballo de Troya”: la tierra pasó de ser un sustento soberano a convertirse en una mercancía líquida que podía usarse como colateral para deudas. Este sistema favoreció a los extranjeros (misioneros y empresarios) que tenían acceso a asesoría legal, mientras que los nativos enfrentaron barreras burocráticas prohibitivas.
2. El ascenso de las “Big Five” y la Constitución de Bayoneta
Con la tierra privatizada, surgieron cinco grandes corporaciones (conocidas como las “Big Five”) que establecieron un monopolio sobre el azúcar, la piña, la banca y el transporte. Para consolidar su poder político, en 1887 se impuso la Constitución de Bayoneta, la cual despojó a la monarquía de gran parte de su autoridad y otorgó el control del voto a la élite blanca terrateniente.
3.El Arancel McKinley de 1890
El impulso definitivo para el derrocamiento no fue solo ideológico, sino financiero. En 1890, EE. UU. aprobó el Arancel McKinley, que eliminó las ventajas competitivas del azúcar hawaiano frente a otros países. Para los dueños de las plantaciones, la anexión a los Estados Unidos se convirtió en la única estrategia de “mitigación de riesgos” para eliminar las barreras comerciales y asegurar sus ganancias.
4. El derrocamiento de 1893
En enero de 1893, un “Comité de Seguridad” compuesto por intereses extranjeros ejecutó un golpe de Estado con el apoyo de fuerzas militares estadounidenses. La Reina Liliʻuokalani, para evitar un derramamiento de sangre, cedió su autoridad bajo protesta formal, bajo el entendido de que el Gobierno de EE. UU. revisaría la ilegalidad de las acciones de sus representantes y la restituiría en su cargo.
A lo que el propio Gobierno de los Estados Unidos reconoció formalmente la ilegalidad de esta intervención a través de la “Apology Resolution” (Resolución de Disculpa) de 1993. Este documento oficial admitió que la injerencia estadounidense fue ilícita, exigiendoque se le regresara el poder a la reina, cosa que no pasó (y nadie hizo nada) por sus propios interéses comerciales.
5.-De los plantíos a los hoteles:
Cuando en 1959 Hawái se volvió estado y el azúcar dejó de ser negocio, estas corporaciones pivotaron: dejaron de sembrar caña para empezar a vender el paisaje. Los antiguos trabajadores fueron reconvertidos en mano de obra fungible de hospitalidad, mientras la identidad local se sometía a una “prostitución cultural”, mercantilizando activos intangibles para inflar el LTV (Loan-to-Value) de los desarrollos inmobiliarios.
A esto se le suma la Ley Jones (Jones Act), un estrangulamiento logístico que obliga a que todo lo que llegue por mar sea en barcos estadounidenses. Esto funciona como un “impuesto a la luz del sol” que triplica el costo de vida y la electricidad. Hawái es caro a propósito: es un monopolio que saca dinero del bolsillo del residente para dárselo a las navieras del continente.
La Novena isla
A febrero de 2026, Maui vive la fase final del despojo. Los incendios en Lahaina aceleraron el traspaso de tierras a fondos de inversión. La matemática para el local es simplemente imposible:
- Salario promedio: $43,000 dólares al año/ 3,583 dólares mensuales aprox.
- Mantenimiento de vivienda (HOA): Hasta $2,000 dólares al mes.
- Precio de un departamento: $1.1 millones de dólares.
Es un esquema ilógico e inviable: si el mantenimiento consume el 50% de tu sueldo, la casa ya no es tuya, es un activo que te está expulsando. El resultado es la “Novena Isla”: el exilio masivo de nativos hacia Las Vegas porque no pueden pagar su propio hogar. Mientras tanto, los billonarios de Silicon Valley compran tierras para servidores y bunkers de lujo.
La historia se repite
Al capital no le importan las fronteras. Lo que pasó en Hawái es el manual que hoy se aplica en la Riviera Maya, Baja California Sur, Puerto Rico, etc.. El modelo es el mismo: depender solo del turismo, vender la identidad como souvenir y subir los precios hasta que el local tenga que irse.
Por ejemplo, Tulum está hoy en su “fase 1959”, destruyendo su producción local para volverse un escaparate. La advertencia es seria: si no se interviene el mercado de la tierra, las costas mexicanas terminarán igual. Un territorio ocupado financieramente donde la gente local es solo mano de obra barata en un paraíso que ya no les pertenece.
Conclusión
Lo que le pasó a Hawái no fue una tragedia natural, fue una operación de ingeniería financiera que duró 150 años. No fue un accidente; fue un proceso diseñado donde el capital devoró la soberanía, transformando una nación en un activo liquidado para el mercado global. Hoy, las islas son el manual de usuario de la “hawaianización”: ese fenómeno donde una cultura se convierte en el empaque de un producto de lujo que sus propios creadores ya no pueden pagar.
No suelten la bandera. Porque una vez que pierdes el suelo, lo único que te queda es un souvenir de lo que alguna vez fue tu hogar.