La Navidad es la época de la magia, las luces y, seamos honestos, el inevitable intercambio de regalos. Pero si te dijéramos que esta festividad, que muchos ven como una tradición inmutable, en realidad fue diseñada por un grupo de riquillos neoyorquinos y popularizada por una de las corporaciones más grandes del mundo, ¿nos creerías?.
La historia de la Navidad moderna es una mezcla increible de ritos romanos, decisiones de papas y una brillante reinversión comercial que la convirtió en el evento económico más lucrativo del año.
Prepárate para un viaje en trineo a través del tiempo, desde las orgías romanas hasta las ansiedades por la “cuesta de enero”, para descubrir la doble vida de la Navidad.
¿De dónde viene la Navidad?
Si pensabas que el 25 de diciembre siempre fue la fecha del nacimiento de Jesús, te sorprenderá saber que su origen es, en realidad, pagano.
Para conocer sus origenes tenemos que remontarnos a hace miles de años, tantos años que ni siquiera chabelo habia nacido. Todo comenzó con los romanos y su necesidad de fiesta. La raíz principal de la Navidad se encuentra en las Saturnales (Saturnalia), el cual era un festival en honor a Saturno, el dios de la agricultura y el tiempo. Los romanos la celebraban a finales de diciembre, coincidiendo con el solsticio de invierno, para festejar el “renacimiento” del año y la nueva venida de la luz.
Estas fiestas estaban llenas de diversión y un ambiente de carnaval. La gente decoraba sus casas con vegetación, encendía velas y, como no, también intercambiaban pequeños obsequios, como dulces, pantuflas de lana o figurillas de barro.
La Iglesia, consciente de esta poderosa tradición, decidió adoptarla.
Pero lo interesante en todo esto, es que la elección del 25 de diciembre para conmemorar el nacimiento de Cristo no tiene relación directa con la Biblia; de hecho, los historiadores sitúan el nacimiento de Jesús alrededor del mes de abril (si, como Luismi). Sin embargo, la Iglesia en el siglo IV tomó una decisión consciente y explícita para usar la fecha del solsticio para simbolizar a Cristo como la luz del mundo.
Este fue un proceso gradual y fue entre los años 320 y 353 cuando el papa Julio I fijó la solemnidad de la Navidad el 25 de diciembre, posiblemente como una estrategia de conversión, y, más tarde, en el siglo V, el papa León I confirmó esta fecha.
La festividad navideña siguió celebrandose cada año durante odo este tiempo y por ires y venires de la vida, llego a Ámerica.
La Navidad que se celebraba en América antes del siglo XIX era muy distinta. Era ruidosa, con juergas y desorden, donde jóvenes de clase baja exigían regalos o dinero, amenazando con destrozos si no se les complacía, algo parecido al Halloween actual.
Y asi era todo, hasta que un grupo de neoyorquinos adinerados, conocidos como los Knickerbockers, se propuso rediseñar la fiesta para pasar de un desorden total” público a una Navidad doméstica, centrada en la familia inmediata y los niños
El genio detrás de la versión estadounidense de Santa Claus fue Clement Clarke Moore, profesor de filosofía clásica. En 1823, Moore escribió el poema “La visita de San Nicolás” (más conocido como “Fue la noche antes de Navidad”), adaptando varias tradiciones y creando la visión norteamericana de la Navidad.
Moore imaginó a San Nicolás mejor conocido como el buen Santa no como un religioso, sino como un enano alegre vestido con un traje de pieles americano, que viajaba en un trineo tirado por renos. Y lo más importante: omitió a figuras oscuras como Krampus, haciendo que el personaje representara únicamente la bondad. Esta nueva narrativa encantó a los estadounidenses porque creó una celebración centrada en la familia.
El Icono se Vuelve Mediático
Una vez creado el personaje, era cuestión de tiempo que se convirtiera en un activo de marca cultural invaluable.
En 1862 el ilustrador Thomas Nast modificó el Santa de Moore para la revista Harper’s Weekly de ese año. La revista buscaba elevar la moral de los soldados de la Unión durante la Guerra Civil transformando al enano alegre en una figura “alta y grande” (la imagen de alguien rico en la época victoriana) y le añadió características icónicas como su casa en el Polo Norte, la lista de niños buenos y malos, y, crucialmente, el traje rojo.
Y tras el interes del público en este nuevo santa en esteroides, el icono de Santa no tardó en convertirse en un activo comercial. ya que desde mediados del siglo XIX, la Navidad se había convertido en una época importante para la venta de decoraciones y juguetes.
Y fueron los almacenes Macy & CO los pioneros en utilizar la imagen de Santa para vender productos, lanzando su primer anuncio impreso en la década de los 60s.
Posteriormente tras el éxito comercial del buen Santa, Coca-Cola se fijó en el ícono. En la década de 1930, la compañía contrató al ilustrador Haddon Sundblom para desarrollar un nuevo Santa Claus. Sundblom, basándose en los diseños de Nast, creó las pinturas al óleo que definirían al personaje, ilustrando para la compañía hasta 1964.
Y esto contradice el mito de que Coca-Cola creo a Santa, Coca-Cola no creó a Santa Claus, pero sí ayudó a estandarizar y difundir su imagen a nivel mundial, utilizando al personaje para conectar con la audiencia mediante lo que se conoce como marcadores somáticos, asociando la Navidad familiar con la marca.
La navidad moderna
Hoy, la Navidad es un imperativo de consumo. El mundo de la producción económica crea la necesidad de un paréntesis anual para escapar de la rutina y el comercio, y el propio mercado satisface esa demanda con soluciones comerciales. El acto de regalar, que simboliza amor y unión, es posible gracias a una economía comercial la respalda.
Y es que la Navidad ha trascendido su esfera cultural para consolidarse como el periodo comercial más intenso y lucrativo del calendario económico global, funcionando como un motor de demanda agregada y un indicador crítico para la salud del sector minorista en el cuarto trimestre.
La Navidad genera una actividad concentrada que influye en el Producto Interno Bruto (PIB), el empleo y la dinámica de los mercados financieros.
- Dominio del Retail: La temporada representa sistemáticamente entre el 19% y el 30% de los ingresos minoristas anuales en las principales economías.
- Cifras Monumentales: Solo en EE. UU., las ventas minoristas navideñas de 2024 alcanzaron aproximadamente $973 mil millones de dólares, lo que representa casi el 19% de toda la actividad minorista anual.
- PIB y Consumo: El aumento del gasto de los consumidores en el cuarto trimestre contribuye significativamente a las cifras del PIB trimestral, alcanzando el consumo su máximo anual. El PIB en su conjunto recibe un impacto, ya que un aumento del 1% en los días laborables conduce, en promedio, a un aumento del 0.3% en la producción total.
Impacto en las Industrias
El auge navideño beneficia de forma desproporcionada a varios sectores clave:
- Comercio Minorista (Retail) y E-commerce: Las ventas navideñas pueden representar entre el 25% y el 40% de los ingresos anuales para muchos comercios. Las ventas en línea en EE. UU. alcanzaron $241,4 mil millones en 2024, y el comercio móvil (teléfonos y tabletas) es especialmente relevante, representando entre el 55% y el 60% de las transacciones navideñas en línea.
- Logística y Transporte: El volumen de envíos de paquetes suele aumentar entre un 40% y un 60% durante noviembre y diciembre. Los preparativos logísticos para esta temporada alta comienzan con una antelación de seis a nueve meses (julio-agosto).
- Empleo: La temporada genera importantes efectos en el empleo. El sector minorista suele añadir entre 400.000 y 600.000 puestos de trabajo temporales entre octubre y diciembre. Sin embargo, se prevé que la contratación temporal para 2025 se reduzca al nivel más bajo desde 2009, debido a la normalización del mercado laboral y el aumento de la automatización.
- Mercados Financieros: El cuarto trimestre ha sido históricamente el más sólido para los mercados de valores, con el fenómeno del rally de Santa Claus, donde los mercados bursátiles suben en los últimos días de diciembre y principios de enero, lo que ha ocurrido en el 79% de los años desde 1950.
El Impacto en los Consumidores:
La Navidad se impulsa porque el marketing alimenta la idea de que regalar es una expresión de amor y aprecio, lo que lleva a las personas a gastar, a menudo, más allá de sus posibilidades. y lo sabemos el espíritu festivo puede nublar el juicio financiero.
Por ejemplo, se estima que el gasto promedio navideño en México excede en 168% la capacidad real de pago de los trabajadores, lo que se traduce en un endeudamiento considerable, lo que se traduce en otros fenomenos economicos como la tan temida y ya famosa cuesta de enero
El aumento en el uso de tarjetas de crédito y financiamiento puede significar el inicio de una cuesta de enero prolongada.
La navidad como problema social
Y con un evento tan global vienen no solo problemas economicos como los que mencionamos anteriormente si no que tambie arrastra fuertes tematicas sociales como lo son:
- Polarización del Gasto: Las fiestas reflejan una fuerte brecha de desigualdad social. En España, por ejemplo, mientras un 11% planea gastar más de 1.000 euros, un 34% no llegará a los 200 euros.
- Obsolescencia y Materialismo: El énfasis en el consumo enseña a los niños que la felicidad es material, fomentando valores más exigentes e individualistas. Esto se agrava por la obsolescencia programada (diseñar productos con vida útil limitada) y la obsolescencia percibida (creer que un producto está pasado de moda aunque funcione), prácticas que agotan recursos naturales.
En resumen, la Navidad es una fuerza económica dual. Por un lado, es un motor macroeconómico crucial; por otro, su impacto se manifiesta en un consumidor que intenta celebrar a toda costa, incluso a riesgo de su endeudamiento personal.
Y con esto no queremos decir que la navidad es una festividad mala ni mucho menos, todo lo contrario, un espacio de convivencia familiar nunca va a ser malo, solo trata de quitarle el peso a lo material y enfocate en lo que realmente importa, convivir con tu familia.
Desde el equipo de billetologia te mandamos un abrazo y te deseamos muy felices fiestas, abraza a tus seres queridos, ríe, baila, canta; todo lo material es lo que menos importa 🙂 .